ese ardor que siento
cuando te tengo a centímetros
o a kilómetros de distancia.
Te abracé como si no volviera a verte,
y desde la ventanilla de ese viejo bus
se podía sentir como mi corazón se comprimia
al verte ahí parado
y saber que algún día debía dejarte ir,
no solo físicamente.
Quiero que sepas
que desde las paredes
hasta las canciones
me recuerdan a ti,
que ya no puedo dormir
porque te tengo presente
todo el tiempo en mi mente.
Quiero abrazarte
(¿o era besarte?)
cada vez que te veo,
un deseo que aumenta
cada vez que te tengo lejos
(o demasiado cerca)
Nunca me voy a cansar
de decirte que te extraño
y que te quiero,
aunque lo tomes a la ligera
e ignores lo que realmente siento.
Y me gustaría creerte
cada vez que esas dos palabras
salen de tu boca,
pero elijo no hacerlo
porque quizás sean ciertas,
pero no de la forma que quiero.
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