jueves, 15 de noviembre de 2018

...

Eres un trago dulce
que se vuelve amargo al tragarlo,
un día gris
que no se dignó a llover,
una suave mentira
para una cruel verdad.

Me gustaría decir
que me arrepiento de haberte conocido,
que todo el dolor que causaste
no valió la pena,
pero eso sería solo un lado de la hoja.

Del otro lado están
todas las risas,
las bromas,
los abrazos
y, si quieres,
también la inspiración a los poemas rotos.

También me gustaría decir
que no quiero volver a verte
nunca más,
pero sé que no es cierto
cada vez
que me encuentro a mi misma
buscando tu cara entre la multitud.

Entré en tu vida a los portazos
y me dejaste la puerta entreabierta,
pero al primer atisbo de liz
la cerraste por completo,
dejándome confundida,
aturdida,
y a oscuras.