lunes, 24 de diciembre de 2018

Te extraño

No puedo apagar
ese ardor que siento
cuando te tengo a centímetros
o a kilómetros de distancia.

Te abracé como si no volviera a verte,
y desde la ventanilla de ese viejo bus
se podía sentir como mi corazón se comprimia
al verte ahí parado
y saber que algún día debía dejarte ir,
no solo físicamente.

Quiero que sepas
que desde las paredes
hasta las canciones
me recuerdan a ti,
que ya no puedo dormir
porque te tengo presente
todo el tiempo en mi mente.

Quiero abrazarte
(¿o era besarte?)
cada vez que te veo,
un deseo que aumenta
cada vez que te tengo lejos
(o demasiado cerca)

Nunca me voy a cansar
de decirte que te extraño
y que te quiero,
aunque lo tomes a la ligera
e ignores lo que realmente siento.

Y me gustaría creerte
cada vez que esas dos palabras
salen de tu boca,
pero elijo no hacerlo
porque quizás sean ciertas,
pero no de la forma que quiero.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Te quiero

Me recuerdas
a todos esos poemas que me sé
casi tan de memoria
como la forma de tus labios.
Los minutos se convierten en segundos
y las cuadras de esta ciudad
se hacen cortas a tu lado.
Llega el momento de decir adiós
y te abrazo como si no volviera a verte,
como si ya te extrañara
-y lo hago-

Esta ardua tarea
de ser indiferente
y esconder mis sentimientos
no está en mi naturaleza,
y de vez en cuando
a mi intento de amistad
se le escapan un par de brillos
y mis ojos me delatan,
y me invade el miedo
de haberte asustado
con mi falta de cautela
y mi exceso de cariño.

Ojalá supieras
como hasta tu aroma me enloquece,
como tu compañía me deja en un estado de euforia,
casi idiota se podría decir.

Ojalá supieras
que todo el amor que tengo
te pertenece,
así,
sin revuelo ni reproche.

Y ojalá
pudiera decirte
lo bien que me haces
sin dañarte con la culpa
de no quererme
con la forma e intensidad
con la que yo
te quiero.

sábado, 15 de diciembre de 2018

고맙다

Es extraño ver
como la misma persona
que causó el oleaje
puede poner la mar en calma,
a esta altura
podría compararte con la luna, corazón.

Ese día
yo no era persona
era una lluvia de primavera
y no había forma de parar mi dolor
o mi destrucción,
estaba dispuesta a arrasar con todo.

Ese día,
en el que creí
que me quedaría sin sentir,
otra vez,
me diste la mano
y me salvaste.

Y quizás no fue
de la forma en la que quería,
pero el sonido de tu risa
y lo cálido de tu alma
me hicieron volver a pensar
en todo lo que siento.

Puede que tu cariño
no venga en forma de corazones
-como me hubiese gustado-
pero viene en forma de abrazo,
con un estallido de colores,
con tono a sinceridad.

Pensé
que luego de romperme,
me alegrarías dos minutos
para matarme al irte
y dejarme sola,
pero resultó
que tus dos minutos
se convirtieron en horas
y en lugar de matarme lentamente,
me sanaste
y te llevaste todo mi dolor.

Lastimar(me)

Me lo veía venir,
así como se huele la lluvia
antes de la tormenta,
lo anticipaba.

Sabía que para creerlo,
y saberlo,
debía sacarlo de tus labios
y, ¿que mejor manera de arrancarte de mí
que dejar que me rompas el corazón en pedazos?

Todo esto para darme cuenta
que la única que se lastimó fui yo,
que todo el daño y el dolor
los provoqué yo misma,
tomé las decisiones equivocadas
sin querer sufrir las consecuencias.

Pero tanto el tiempo
como el egoísmo
pasan factura
y ahora estamos los dos rotos,
vos porque no aguantas la presión
y yo porque no aguanto romperte
o romperme
-que, al fin y al cabo,
para mi corazón es lo mismo-

Insecure

Comienzo a replantearme
ciertas situaciones de mi vida,
me pregunto
si tomé la decisión correcta.

Aunque tenga un arcoíris por sonrisa,
no puedo evitar pensar
que quizás provoqué una tormenta;
me concentré tanto en los colores
luego de tanta lluvia
que nunca vi
las nubes negras venir.

Y quizás
solo sea mi imaginación
(vaya imaginación)
pero mi alma se retuerce
por cada momento
que mi corazón se enerva.

Y quizás, también,
solo tengo miedo de perder
aquella felicidad que ansiaba,
esa emoción etérea y efímera
por la que hubiese arriesgado
hasta la última parte de mí.

Sé que solo necesito
oír tu voz
- o tocar tu pelo -
y esclarecer un poco
esta nublada mañana
en la que la inseguridad me inunda
y ya no sé si quiero sonreír
o ahogarme en un mar de lágrimas.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Tired

Estoy cansada de sentirme
vacía de a ratos,
de que las sombras
ya no me ataquen por la noche
sino a plena luz del día,
aún cuando tengo compañía,
aún cuando estoy feliz.

Simplemente me apuñalan
y me ahogan de penas,
hacen que mis lágrimas
aparezcan a cada rato,
en cualquier momento,
aún cuando no tengo
nada por qué desbordar en llanto.

Estoy cansada
de no saber
si voy a estar bien
o si el siguiente poema
que lea me va a romper.
Cansada,
agotada,
exhausta.

Ya no tengo aliento.
Se siente como si,
por las noches,
mi alma saliera a juntar tristezas
para que me inunden
con el primer bostezo en la mañana.

Quizás solo sea el hecho
de que tengo demasiado encima,
un peso gigante
hecho de problemas pequeños.
O quizás solo me siento,
y me encuentro,
tan sola
que solo necesito
una mano a la que aferrarme
y un abrazo
que evite la caída.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Lunares y colores

Lograste invadir
el blanco y negro en mi vida,
la pura monotonía,
con colores del arcoíris,
con cosas en las que no creía.

No sabes la felicidad que me invade
cada vez que te veo,
y me miras
y olvido como respirar
-o coordinar-

Ni hablar la torpeza que provocas,
me vuelvo tonta a tu lado,
salen cascadas de palabras de mis labios,
y mi cuerpo ya no sabe como moverse.


Y, ¿alguna vez te conté
de mis malditos impulsos?
Aquellos que reprimo
cada vez que debería estar mirando otra cosa
pero mis ojos solo siguen tu boca;
aquellos impulsos que me dicen que te abrace
aún cuando la razón dice que me aleje;
los mismos que hacen que me ponga nerviosa,
me llene de adrenalina,
y no tenga remedio más simple
que acomodar tu cabello
para no enloquecer
ante el hecho de que
todo ese despliegue de sentimientos,
de emociones,
es algo exclusivamente mío,
y que no estás ni cerca de sentirlo,
o de saberlo.

Y ya que estamos,
déjame que te cuente también
que hace demasiado tiempo
mis sentimientos se habían apagado
y de alguna manera,
volvieron a la vida
al verte a ti,
a tu pelo de colores
y a ese maravilloso lunar
en la punta de tu nariz.

Sometimes

Cuando las lágrimas inundan la habitación
y mi cuerpo se rehúsa a nadar,
me ahogo,
me hundo,
me rindo.

Cuando el aire ya no es suficiente
y solo quiero desaparecer,
me asfixio,
me odio,
me aíslo.

Cuando la falta de cariño
provoca grietas en mis cimientos,
me rompo,
me desarmo,
me convierto en escombros.

Y ya no sé qué duele más,
toda la soledad del mundo
o saber
que con un solo abrazo tuyo
evitarías el derrumbe.