lunes, 3 de diciembre de 2018

Lunares y colores

Lograste invadir
el blanco y negro en mi vida,
la pura monotonía,
con colores del arcoíris,
con cosas en las que no creía.

No sabes la felicidad que me invade
cada vez que te veo,
y me miras
y olvido como respirar
-o coordinar-

Ni hablar la torpeza que provocas,
me vuelvo tonta a tu lado,
salen cascadas de palabras de mis labios,
y mi cuerpo ya no sabe como moverse.


Y, ¿alguna vez te conté
de mis malditos impulsos?
Aquellos que reprimo
cada vez que debería estar mirando otra cosa
pero mis ojos solo siguen tu boca;
aquellos impulsos que me dicen que te abrace
aún cuando la razón dice que me aleje;
los mismos que hacen que me ponga nerviosa,
me llene de adrenalina,
y no tenga remedio más simple
que acomodar tu cabello
para no enloquecer
ante el hecho de que
todo ese despliegue de sentimientos,
de emociones,
es algo exclusivamente mío,
y que no estás ni cerca de sentirlo,
o de saberlo.

Y ya que estamos,
déjame que te cuente también
que hace demasiado tiempo
mis sentimientos se habían apagado
y de alguna manera,
volvieron a la vida
al verte a ti,
a tu pelo de colores
y a ese maravilloso lunar
en la punta de tu nariz.

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