Comienzo a replantearme
ciertas situaciones de mi vida,
me pregunto
si tomé la decisión correcta.
Aunque tenga un arcoíris por sonrisa,
no puedo evitar pensar
que quizás provoqué una tormenta;
me concentré tanto en los colores
luego de tanta lluvia
que nunca vi
las nubes negras venir.
Y quizás
solo sea mi imaginación
(vaya imaginación)
pero mi alma se retuerce
por cada momento
que mi corazón se enerva.
Y quizás, también,
solo tengo miedo de perder
aquella felicidad que ansiaba,
esa emoción etérea y efímera
por la que hubiese arriesgado
hasta la última parte de mí.
Sé que solo necesito
oír tu voz
- o tocar tu pelo -
y esclarecer un poco
esta nublada mañana
en la que la inseguridad me inunda
y ya no sé si quiero sonreír
o ahogarme en un mar de lágrimas.
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