Cuando las lágrimas inundan la habitación
y mi cuerpo se rehúsa a nadar,
me ahogo,
me hundo,
me rindo.
Cuando el aire ya no es suficiente
y solo quiero desaparecer,
me asfixio,
me odio,
me aíslo.
Cuando la falta de cariño
provoca grietas en mis cimientos,
me rompo,
me desarmo,
me convierto en escombros.
Y ya no sé qué duele más,
toda la soledad del mundo
o saber
que con un solo abrazo tuyo
evitarías el derrumbe.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario