El humo de una ciudad ajena,
la soledad de lo desconocido,
el nuevo mundo.
Las paredes que se derrumban,
los cimientos que se resquebrajan,
el alma que se agrieta.
Mi corazón que se achica,
mi fe que se desvanece,
el sentimiento de angustia permanenta.
El fracaso que me mata,
las lágrimas que brotan,
el dolor que nunca se va.
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