He de decir que no he sentido agonía tal como la que se siente,
punzante y ardiente, después de alejarme de vos.
Debo admitir, que extrañarte se me ha hecho un hábito,
uno casi tan dañino como el humo que danza en el vacío que dejas.
Y tengo que agregar, que las palabras ya no bastan para saciar el hambre que deja tu piel,
que tu voz hace eco en mi pecho, reanimando mi corazón
y que el solo contacto sutil de tus dedos con mi piel
deja un rastro iridiscente que resalta en mi mirada
y se mantiene vivo hasta encontrar la tuya.
Para finalizar, voy a resaltar el simple y ligero hecho de que me he enamorado,
me has hechizado sutilmente y has hecho que mi mundo se ponga de cabeza.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario