No te pido que me ames,
aunque la sed de amor me deshidrate.
No te pido que me quieras,
aunque mi cuerpo pida a gritos ser poseído por tu cuerpo.
No te pido que me adores,
aunque en tus brazos me sienta una diosa.
Solo te pido que poses tu mirada en la mía, que me enciendas,
que hagas relucir en mi mirada
el fuego que me consume cada vez que tu piel toca mi piel.
Deshace mi alma en pedazos con tu pícara sonrisa de medio lado.
Empújame al vacío celestial que siento cada vez que escucho tu voz en mi oído.
No me ames, ni me quieras, ni me adores, sólo mírame.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario