A las personas que se me escapan del tintero.
Eres casi lo único que se interpone
entre mi persona y la autodestrucción,
me mantienes unida
con esa sonrisa hermosa
y esa presencia brillante.
Pero tengo el sabor amargo
de la poca certeza
y el miedo
de no saber si serás
olvido,
recuerdo
o herida.
Hay personas
que he decidido olvidar,
que encerré en rincones lejanos
para no verlas
ni siquiera en la oscuridad.
Hay personas
que amo recordar,
porque aún se siente
la calidez de su amor
y la dulzura de su ser.
Y luego están
las personas como tú,
esas que sé que no desaparecerán,
lo intente o no,
quedan como una gota de tinta
derramada sobre una hoja en blanco,
y no sé si tornarla en palabras
que huelen a flores
y saben a miel,
o si observar
absorta
la mancha negra
sobre la perfección del papel.
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