Parece que esta noche
mis poemas favoritos
se pusieron de acuerdo
para danzar sobre mi corazón
-o lo que queda de él-
Cada palabra en ellos
cobra vida
cuando le agrego tu nombre,
cada línea
me recuerda tu cara,
y tu esencia
se hace presente
para recordarme
que hay veces
que es mejor no sentir
antes que amar.
Si hubiera sabido
que aquel alma de colores
que una vez me crucé en un bus
me haría tan feliz
y tan miserable a la vez,
quizás hubiese mirado hacía otro lado.
O quizás esto era lo mejor
-lo que algunos llaman destino-
quizás estabas hecho
para darle sentido a mis palabras,
para hacerme brillar la mirada
-y el alma-
y, sin querer, romperme el corazón.
Sé que no elegí enamorarme,
pero dí lo mejor de mi intentando amarte.
Sé que nadie, jamás,
había causado tanto revuelo
por tanto tiempo
en esta mente cansada,
también sé
que más allá del dolor
y de las penas
-que fueron muchas-
no me arrepiento
de haber amado
desde el lunar en la punta de tu nariz
hasta tus más terribles miedos.
Y quizás no estaba destinado a ser,
porque así como tu ser me invadió
en cada rincón,
a ti nunca te pasó.
Sé que lo intentaste,
pero mis besos nunca fueron suficiente,
nunca lo serían.
Lo intentamos,
conmigo sabiendo
que estabamos destinados a fracasar,
bebí de ti como si fueras un oasis
en pleno desierto,
queriendo creer que no eras
solo otro espejismo.
Aquí estoy otra vez,
escribiendo sueños frustrados,
lamiendo mis heridas
con palabras adornadas
como si, de alguna manera,
pudiera lograr sanar
u olvidarte.
Pero, ¿cómo olvidarte?
si cada lugar de esta ciudad
lleva tu nombre escrito
y hasta las estrellas
se parecen a ti
(es que así de particular es tu brillo)
Te amo
y ya no me da miedo admitirlo,
pero decirlo en voz alta
me duele en el alma,
casi tanto como ver
que de todos los poemas
que pude escribirte
ninguno fue suficiente,
y que encontraste
la comodidad
y el cariño que necesitabas
en los ojos de alguien más.
Esta debería ser mi retirada,
mi Troya ardiendo
sin esperanzas de salvarla,
pero aún no sé si pueda soportar
el sabor amargo de la despedida
y el desprendimiento
de mis sentimientos
a quienes aprendí a cuidar
y ahora he de abandonar
o seguir sufriendo.
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